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Hepatitis: Un huésped no deseado

Cada órgano y célula tiene su función única y especial; a su vez tienen la capacidad para trabajar en conjunto para lograr una perfecta armonía en todo el cuerpo. Uno de los órganos que aportan a dicho propósito es el hígado, el cual tiene varias funciones, entre esas se encuentra: eliminar las sustancias de desecho de la sangre, luchar contra las infecciones, ayudar a digerir los alimentos y almacenar nutrientes, vitaminas y energía.  Este órgano se puede ver afectado por un huésped no deseado que causa la hepatitis, la cual se caracteriza por la inflamación del hígado. Puede haber varias razones que causen esta inflamación, pero en esta ocasión hablaremos de los virus de la hepatitis A, B y C, que pueden invadir y afectar el hígado.

¿Qué puede sentir una persona viviendo con la hepatitis?

Existen personas que no saben que tienen hepatitis ya que no experimentan ningún cambio en su cuerpo. En estos casos, las personas podrían descubrir esta enfermedad a través de análisis de sangre que su médico le recomiende. Algunos de los síntomas que podría experimentar una persona con hepatitis, son los siguientes: cansancio, dolor muscular, fiebre,  dolor de estómago, pérdida del apetito, diarrea, materia fecal de color claro, orina de color amarillo oscuro e ictericia (color de ojos y piel con apariencia amarilla).

¿Cómo se contagia la hepatitis?

La hepatitis no se contagia tan fácil como tener contacto casual, sentarse al lado, abrazar o incluso si una persona infectada tose o estornuda cerca de usted. Por lo general, la hepatitis A podría ser transmitida a través del contacto con una persona, agua o alimentos contaminados con residuos de material fecal con el virus del tipo A. La hepatitis B y C se puede contagiar a través de las relaciones sexuales o cuando la sangre infectada con el virus entra en el cuerpo de otra persona.

¿Se puede combatir este virus?

Algunas personas sus cuerpos cuentan con la capacidad de eliminar este virus. También todo depende del tipo de hepatitis; por ejemplo, la hepatitis A, por lo general resulta mucho más fácil de eliminar. La hepatitis B y C, en la mayoría de los casos son mucho más difíciles de eliminar y la persona podría continuar con este virus. Es necesario recibir evaluación médica con el fin de determinar el tipo de tratamiento para cada paciente. El propósito de los medicamentos es mantener un hígado en salud y evitar o retardar lo más posible las complicaciones al hígado, el cual podría sufrir daños, insuficiencia hepática y cáncer de hígado. Dentro del tratamiento la persona debe estar en reposo, evitar las bebidas alcohólicas y cualquier medicación que afecte el hígado.

¿Puedo evitar la propagación o entrada de la hepatitis a mi cuerpo?

Por supuesto que sí, puedes decidir no darle autoridad a la hepatitis para que invada tu cuerpo. Cierra las puertas, cambia todas las cerraduras y botas todas las llaves. No le permitas a este virus invadir más cuerpos. A continuación te ofrezco varias herramientas de prevención que ayudarán, estas son:

  • Tener administradas las vacunas en contra de la hepatitis A y B.
  • Lavar las manos con agua y jabón antes de preparar o comer los alimentos, luego de usar el baño y cambiar pañales.
  • Preferir beber agua embotellada en lugar de aguas procedentes de fuentes poco confiables. Usar esta agua para hacer hielo y lavar frutas o vegetales.
  • No compartir o usar agujas posiblemente infectadas.
  • No compartir objetos que pudieran contener sangre, tales como: cepillos de dientes, rasuradoras de afeitar, cortaúñas, pantallas o aretes.
  • Usar guantes si se va a tocar una llaga o sangre de otra persona.
  • Asegurarse que las herramientas para hacerse un tatuaje o colocarse aretes están esterilizados.
  • Usar un condón en las relaciones sexuales, especialmente si se tiene más de una pareja.
  • Comunicar al equipo de salud y dentista si se tiene algún tipo de hepatitis.
  • No donar sangre u órganos.